Peter Tachibi, ganador del Global Teacher Prize, es la prueba de que, a pesar de las dificultades económicas, un buen maestro puede cambiar, no solo una escuela, sino toda una comunidad.

Lea sus recomendaciones para convertirse en un maestro de talla mundial. A pesar de ser un monje franciscano en una pobre región de Kenia, de trabajar en una escuela de limitados recursos económicos en medio de una zona altamente golpeada por conflictos étnicos, Peter Tachibi le dio una lección al mundo cuando ganó el premio a mejor maestro del Global Teacher Prize, considerado el Nobel de la educación. Gracias a su trabajo como profesor de Innovación Científica en la secundaria Keriko Mix Day, sus estudiantes mejoraron notablemente sus resultados, bajó la deserción, la indisciplina y ha contribuido como pocos en mejorar las condiciones de vida de la comunidad empobrecida que rodea la escuela.

Por esta razón, RCM ESCOLAR destaca cinco aprendizajes que le deja Tachibi a los profesores de todo el mundo para transformar positivamente su comunidad educativa:

1. Pensar en la comunidad, más allá de la escuela. Buena parte del éxito de Tachibi tiene que ver con trabajar, también, con los padres de los alumnos.

Les ha enseñado a sembrar productos adaptados al clima semiárido de esa zona de Kenia para superar la insuficiencia alimentaria de las familias. También habla con ellos para cambiar la mentalidad de casar temprano a las hijas y que en vez de eso las mantengan matriculadas.

También ha hecho un esfuerzo por sembrar una cultura pacífica entre las siete tribus que conviven en esa zona del valle del Rift. En su escuela, creó un club de la paz en el que se debate y se hacen actividades entre los diferentes étnias.

Además, Tachibi entrega 80% de su sueldo a acciones sociales que redundan en el beneficio de la comunidad de esa zona rural de Nakuru.

2. Generar confianza en los estudiantes. Como cuenta el propio Tachibi, uno de los grandes problemas que ha enfrentado es la falta de autoconfianza de sus alumnos.

Para esto, recomienda explotar los talentos propios de cada alumno, y convencerlo de que es bueno en algo y que puede destacar en lo que quiera hacer en la vida. “Los estudiantes deben reconocer sus talentos desde temprano, no deberían esperar hasta que sean adultos”, dice. Gracias a eso ha logrado mejorar drásticamente los resultados de los alumnos y conseguir premios internacionales en diversos torneos de ciencia.

3. Interactuar mucho con los alumnos. Para Tachibi, un buen maestro es muy cercano a sus estudiantes e interactúa con ellos. No es solo pararse al frente y hablar todo el tiempo, sino hacer, actuar, guiar por medio del ejemplo”.

En ese sentido, agrega, el profesor tiene que ser paciente. “Una vez los niños ven que eres resiliente, aprenden a respetarse. Pero no lo van a hacer si estás todo el tiempo bravo y molesto”.

4. Tener pasión por la docencia. Casi es un lugar común, pero no puede decirse lo suficiente: un buen maestro tiene que amar lo que hace.

“Lo primero que le recomendaría a los profesores es que se crean que están haciendo un trabajo muy importante para la sociedad. Por eso tienen que apasionarse por lo que hacen y trabajar con mucho compromiso”, dijo.

5. Finalmente, otra gran lección del profesor keniano es ser creativo a pesar de las adversidades. En la escuela secundaria Keriko hay muchas dificultades: no hay conexión de internet, muchos alumnos tienen que caminar hasta seis kilómetros cada día para llegar a la escuela y las clases llegan a ser de 70 u 80 estudiantes.

Pero Tachibi ha encontrado la manera de darle la vuelta a estos problemas. Por ejemplo, pasa buena parte de su tiempo buscando lecciones en un café internet para llevarles tareas a sus alumnos.

También ha utilizado el club de ciencia como vehículo para mejorar la confianza de sus alumnos y generar pasión por el estudio.

“Para ser un gran maestro, tienes que ser creativo, aceptar la tecnología, aprender y promover nuevas formas de enseñar. Hay que hablar menos, y hacer más”, concluye Tachibi.

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